Asesinó brutalmente a su bebé después de torturarlo por meses. En una nueva entrevista lo niega

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Ana María Cardona lleva 25 años en el famoso “pabellón de la muerte”, pero a diferencia de muchos de otros que, como ella, ven acercarse el brusco final, Cardona nunca se admitió culpable de los crímenes que la condenaron y ha insistido sobre su inocencia desde que tenía 30 años. Desde que su hijo Lázaro fue encontrado muerto en una de las escenas del crimen más crudas presenciadas en Miami, Estados Unidos.

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En Noviembre del año 1990, el pequeño cadáver de un bebé fue encontrado entre arbustos en el área de Miami Beach, como un muñeco de pesadilla: Su cabeza y varios huesos estaban destrozados y lo visible de su piel estaba hundida hacia sus cavidades. Sólo llevaba puesto un pañal, sostenido por cinta adhesiva, y una camisita con el dibujo de unos lollipops.

Mientras investigaban, lo bautizaron “Bebé lollipops”.

The Gainesville Sun, 1990

El cuerpo del “bebé lollipops” sólo reveló más horrores. Pesaba 8 kilos al morir, a pesar de tener alrededor de 3 años. Su pañal estaba tan sucio que el médico forense declaró a la corte que sacarlo fue como remover yeso. Tenía marcas de quemaduras y golpes que delataron un abuso tortuoso que habría durado más de un año y medio.

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La noticia remeció a Miami.

No sólo era un crimen de un nivel de violencia incomparable, sino que sus padres no aparecían. ¿Habría sido secuestrado? ¿Comprado? Quienes fueran responsables eran monstruos y debían ser encontrados por el bien de la población.

Chuck Fadely

Ana María Cardona no había tenido una vida apacible. Nació en la Habana, Cuba, no conoció a su padre y su madre era una mujer cruel y violenta. A los 10 años fue violada y a los 16 vivía en las calles, entre la prostitución y las drogas.

En 1980 se mudó a Estados Unidos, embarazada, y trabajó por años en el comercio sexual, hasta conocer a Fidel Figueroa, un narcotraficante que se enamoró de ella. Le dio la vida que siempre había soñado: Apartamentos lujosos, autos caros, sirvientes. 

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En 1985, Fidel murió en una balacera. Lázaro nació un mes después.

Chuck Fadely

A pesar de recibir una herencia de alrededor de $100.000 dólares, Cardona se gastó todo en drogas, alcohol y fiestas. Durante estos periodos dejaba a sus hijos, que ya eran 4, con niñeras o amigos, hasta que servicios sociales se los quitó por negligencia. Sólo 3 de ellos volvieron con su madre, entre ellos, el pequeño Lázaro.

Cardona conoció a Olivia Gonzalez en 1989 y la familia se mudó con ella. Olivia trabajaba para mantenerlos y Cardona se quedaba en casa con los niños.

Offenders, Miami Gov

Aquí es dónde las versiones se dividen.

Según Cardona, mientras los mayores iban a la escuela ella dejaba a Lázaro con otras personas y se iba a drogar. Tenían una niñera usual, Gloria Pi, a quien Cardona apunta como la responsable del abuso que sufrió su hijo. Como ella lo relata, su pecado habría sido la negligencia, no la violencia.

Olivia Gonzalez, junto a Gloria Pi, cuentan una historia diferente. Gonzalez fue quien delató a Cardona e hizo un trato con la policía para reducir su condena por haber ayudado a esconder el cuerpo de Lázaro. Según ella, Cardona culpaba al niño de todos sus problemas. Lo encerraba en cajones, closets o lo amarraba a las camas. Usaba cinta adhesiva para que no se cayera su pañal con el peso de sus desechos.

Testimonios de amigos, vecinos y arrendatarios confirmaron el abuso.

El Doctor Richard Souviron, quien realizó el examen dental póstumo (y descubrió que el niño habría perdido dos dientes a causa de golpes), testificó:

“Su cuerpo estaba completamente marcado por el abuso. Parecía que hubiese salido de Auschwitz”.

NBC Miami

El caso parecía cerrado: Ana María Cardona fue condenada a morir por su horrible crimen, mientras que Olivia Gonzalez fue condenada a sólo 17 años de cárcel.

10 años después, Cardona apeló a su sentencia y… logró la reapertura del caso. Habían cosas que no cuadraban. Olivia Gonzalez habría admitido golpear al niño con un bate de beisbol, lo que según los forenses habría sido el arma que le causó la muerte. Gloria Pi también confeso el asesinato y luego lo negó.

Sin embargo, tras re-evaluar la evidencia, Cardona fue nuevamente condenada a morir en la silla eléctrica por torturar a su hijo hasta la muerte.

Departamento Coreccional de Florida

En una entrevista concedida a la revista Rolling Stones, Cardona insiste en que ella es inocente:

“No maté a mi bebé. Tengo fe en Dios que la verdad se sabrá (…) podría haber firmado un acuerdo, pero me negué. No firmaré un papel que dice que hice algo que no es verdad. Estoy preparada para morir defendiendo mi integridad. Dejen que la verdad aparezca. No se trata de salvar mi vida. Se trata de la verdad”.

Los tres hijos que le quedan son adultos y no tienen relación con ella, pero Cardona cuenta con que algún día “sabrán la verdad”.

Su tercer juicio será en Julio.

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Fuente: UPSOCL

Written by Mary

Mary

Pensando como siempre en la inmortalidad del cangrejo, surgió una epifanía en la cual soñé un mundo cabalgado por unicornios que sobrevuelan un sin fin de praderas de estrellas y esperanzas.

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