Desde vivir en la calle hasta dinero por sexo: Así fue la difícil vida de la Tigresa del Oriente

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Si menciono el nombre de Juana Judith Bustos Ahuite de seguro te preguntarás sobre quien es. Pero si te menciono a la Tigresa del Oriente, si inconfundible estética vendrá a tu mente. Y es que la cantante peruana ha vuelto a hacer noticia no por alguna nueva canción ni video, sino por revelar los pasajes más tristes de su vida que de seguro desconocías.

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La Tigresa del Oriente es un ícono que ha tomado mucho reconocimiento en todo Sudamérica. No obstante, su vida personal está lejos de lo que uno podría creer luego de tener 18 millones de visitas en YouTube.

Pero, aunque nos cueste creernos, su vida no ha sido nada fácil.

 

La Tigresa del Oriente nació en medio del Amazonas. En sus primeros años, vivió en una choza donde le tocó presenciar, a temprana edad, la muerte de uno de sus dieciséis hermanos, el cual falleció en sus brazos debido a una enfermedad.

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Durante su infancia, Juana Judith vivió en la calle, enfrentándose a la extrema pobreza de la cual solo pudo escapar cuando una familia la adoptó.

Al crecer, trabajó como empleada doméstica con el objetivo de costear sus estudios en cosmetología. Gracias a esta formación, logró ejercer como peluquera y maquilladora en algunos canales de televisión peruana.

Instagram Tigresa Del Oriente

Su trabajo como maquilladora la acercaba poco a poco a la fama que tiene hoy, pero en una entrevista en “Al Rojo Vivo” cuenta que no todo fue bonito y le ofrecieron dinero por sexo.

Me llamaban de todas partes del mundo y me decían: ‘Tigresa, dame una hora. Tigresa, tengo 2 mil dólares. Tigresa, tengo 5 mil dólares. Yo un día me enojé tanto y le dije al que ofreció 5 mil dólares: ‘Oiga yo no estoy vendiendo mi cuerpo, respéteme”.

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Tigresa del Oriente.

Actualmente la Tigresa del Oriente tiene 70 años y está de pareja con el cantante Elmer Molocho de 27 años de edad.

 

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Fuente: UPSOCL

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Written by Mary

Mary

Pensando como siempre en la inmortalidad del cangrejo, surgió una epifanía en la cual soñé un mundo cabalgado por unicornios que sobrevuelan un sin fin de praderas de estrellas y esperanzas.

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