Después de una vergonzosa experiencia en el hospital decidió cambiar sus hábitos y perdió 45 kilos

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Amanda Jones debía someterse a una operación para que le quitaran una hernia, pero cuando fue ingresada en el hospital la enfermera cometió un error y la llevó a la sala de espera de los pacientes que se someterían a un by-pass gástrico. Amanda sólo se dio cuenta del error cuando se sentó en una silla extremadamente ancha y que se utilizaba para acomodar de mejor manera a los pacientes obesos.

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“Estaba en mi cuarto y me senté en la silla y pensé ‘esta silla es mucho más cómoda que las otras porque no me tengo que esforzar por caber’. Después me di cuenta que estaba en un cuarto para pacientes que se someten a un by-pass gástrico y que la silla había sido diseñada para personas obsesas. Me sentí muy avergonzada”.

Pesaba 107 kilos y había sufrido de sobrepeso casi toda su vida, sin embargo, a sus 45 años decidió que era hora de cambiar y dejar atrás sus viejos hábitos.

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Solía comer una bolsa gigante de patatas fritas todos los días y debido a que era tan pequeña (sólo 1.57 metros) el sobrepeso era más evidente y difícil de soportar para su cuerpo.

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Tiene tres hijos, por lo que mejorar su estado físico no era una prioridad sólo por ella y por lo estético: también era importante hacerlo por sus hijos.

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“Antes de tener hijos usaba talla 40 pero en cada embarazo subí de peso y nunca volvía a perderlo. Fue allí que empecé a perder el control. Estaba en tan mala condición física que casi no podía caminar y cuando iba al parque con mis hijos me sentaba en una baca y los miraba desde lejos”.

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Decidió que las cosas no podían seguir así y que esta no era la vida que quería vivir. Un mes después de la confusión en el hospital Amanda se unió al club Sliming World, que ayuda a sus miembros a perder peso, comer sano y hacer ejercicio con más regularidad.

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Dejó de comer comida basura y comenzó a preparar recetas saludables. Con sólo esos dos pequeños cambios en su alimentación su pesó comenzó a bajar con rapidez. Además, comenzó a ir al gimnasio seis veces por semana y a practicar una gran diversidad de disciplinas: spinning Pilates, nado y Zumba fueron algunas de sus elecciones. Actualmente pesa 45 kilos menos.

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Ahora usa talla 36 y hasta convenció a su esposo de llevar un estilo de vida más saludable.

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“Esta fue la mejor decisión que pude haber tomado. Antes me sentía muy mal. Intentaba ocultarlo pero sabía que la gente hacía comentarios sobre mi peso y me dolía. Ahora que logré perder esos kilos me siento como una nueva mujer”.

¡Bien por ella! Con esto demostró que un pequeña cambio en los hábitos de alimentación y hacer ejercicio varias veces por semana son realmente la única forma de perder peso. Dejemos de creer en métodos milagrosos: esto es lo que realmente funciona.

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Fuente: UPSOCL

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Written by Mary

Mary

Pensando como siempre en la inmortalidad del cangrejo, surgió una epifanía en la cual soñé un mundo cabalgado por unicornios que sobrevuelan un sin fin de praderas de estrellas y esperanzas.

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