El escalofriante relato de la mujer que despertó en medio de la anestesia cuando la estaban operando

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Había estado bajo los efectos de la anestesia general en ocasiones previas y en operaciones de mayor magnitud que la última. Como era de esperar y a pocos minutos de la laparoscopia a la que iba ser sometida en el sector del abdomen, Donna Penner se sentía nerviosa a pesar de tratarse de una operación sin mayores riesgos.

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La operación que ocurrió en 2008 comenzó sin complicaciones y como en cualquier otra, los nervios desaparecieron luego de que le inyectaron la anestesia y le colocaron la máscara sobre la boca. Donna comenzó de a poco a cerrar los ojos y a relajarse, como el mismo doctor le iba indicando a medida que el fármaco surtía efecto.

Todo parecía normal, Donna yacía dormida en la sala de operaciones, los signos vitales marcaban un ritmo cardiaco normal y los médicos se disponían a ejecutar las primeras incisiones en el abdomen para explorar el área afectada. En un lapso indeterminado de tiempo, Donna despertó y se sintió aliviada: La cirugía había terminado.

Getty Images

Como suele suceder después de despertar de la anestesia, Donna se sentía cansada y con sueño pero aliviada de que ya todo había finalmente acabado. 

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“Cuando desperté, todavía podía oír los sonidos de la sala de cirugía, los pasos, el ronroneo y los pitos de las máquinas, el ruido del movimiento de los instrumentos. Pensé: “¡Qué bueno, ya pasó!”.

Donna Penner a la BBC

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Pero todo alivio acabó cuando escuchó al médico pedir el bisturí. “Bisturí, por favor”. Tres palabras que la estremecieron por completo y la dejaron helada. Quizás se trataba de otro sueño en donde uno tiende a imaginar cómo sería despertar en medio de una cirugía. Pero cada segundo le demostraba que no era un sueño.

Hospital IMED

Penner no podía moverse, además de la anestesia, los médicos habían decidido aplicarle un bloqueador neuromuscular para relajar los músculos antes las incisiones, por lo que la mujer estaba completamente paralizada. Desafortunadamente y en un caso entre miles, la anestesia general no funcionó pero el paralizador sí.

“Entré en pánico. Esperé unos segundos y luego sentí que me hacía la primera incisión, el dolor… No tengo palabras para describirlo. Era horrendo. No podía abrir mis ojos. Lo primero que traté de hacer fue levantarme, pero no me podía mover. Sentía como si alguien estuviera sentado encima mío”.

Donna Penner a la BBC

 

Como en las pesadillas, Donna quería moverse, quería decir algo, pero su cuerpo paralizado no se lo permitía. A pesar del dolor que sentía, ni siquiera era capaz de producir lágrimas que pudieran dar cuenta a los doctores que aún seguía consciente. La operación seguía su curso como cualquier otra. Los doctores seguían cortando y suturando.

“Por el monitor yo oía cómo los latidos de mi corazón eran cada vez más rápidos. En tres ocasiones, durante la operación, logré hacer acopio de todo lo que tenía dentro de mí para mover mi pie un poquito, lo suficiente para que alguien pusiera su mano sobre él. Pero la retiró antes de que yo pudiera volverlo a hacer”.

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A pesar de sus incansables esfuerzos por mover alguna parte de su cuerpo, Donna no consiguió nada durante la hora y media que duró la cirugía, en donde sintió cada movimiento, incisión e introducción de aparatos en su abdomen.

“Estuve en estado de pavor puro. Y no tengo cómo explicar cuán fuerte era el dolor”.

Debido a las instrucciones estipuladas para la cirugía, Donna fue conectada a un ventilador respiratorio el cual le permitía respirar 7 veces por minuto, por lo que además del terrible dolor que podía sentir tras cada movimiento, se estaba sofocando ya que no podía respirar las veces que su cuerpo a gritos le pedía. Tanto así, que su ritmo cardiaco aumentó a 148 latidos por su minuto.

“Eso era todo lo que tenía: siete respiraciones por minuto. De manera que además del dolor, me estaba sofocando“.

CBC

Cuando la operación estaba llegando a su final, Donna recuperó la movilidad y sensación de la lengua por lo que era su minuto para que los doctores finalmente captaran su estado. Pero con este movimiento, provocó todo lo contrario y el miedo de Donna aumentó.

“Empecé a usarla para mover el tubo que tenía para respirar, tratando de atraer la atención. Y lo logré. Pero él pensó que el paralítico ya no estaba teniendo tanto efecto y retiró el tubo que me permitía respirar”.

“Había pasado por momentos en los que la agonía del dolor era tal que pensé que iba a morir, así que ya me había despedido mentalmente de mis seres queridos. Ahora, no podía respirar”.

Mientras la enfermera le decía que respirara y que la cirugía ya había terminado, ocurrió la cosa más asombrosa.

“Soy cristiana y no puedo decir que fui al cielo, pero tampoco estaba en la Tierra. Estaba en otro lugar. Era silencioso, aunque con los sonidos de la sala de operaciones de fondo. Los podía escuchar, pero muy lejanos”. El miedo y el dolor se me quitaron. Sentí calidez, consuelo y seguridad. E instintivamente sabía que no estaba sola. Había una presencia conmigo. Siempre digo que era Dios, porque no tengo ninguna duda de que él estaba ahí a mi lado”.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

Donna dejó de respirar. En la sala de operaciones sólo se escuchaban gritos y órdenes que provenían de un médico alterado. Pero en cuestión de segundos, volvió a escuchar todo lo que ocurría a su alrededor, fue allí cuando le volvieron a poner la máscara, y Donna sintió cómo el aire volvía a entrar en sus pulmones.

Más tarde y aún con las horribles secuelas que dejó la cirugía en Donna, el cirujano fue a su habitación, le tomó las manos y le dijo: “Me contaron que hubo un problema, señora Penner”.

“Le dije que había sentido lo que me habían hecho. Sus ojos se le llenaron de lágrimas y apretándome la mano me dijo que lo sentía muchísimo“.

Tal y como lo sospechaba, Donna estuvo despierta durante toda la operación, en la cual se dedicó a rezar, a pensar en su familia y también, a despedirse de ellos mentalmente.

Luego del estrés traumático que sufrió y con el cual sigue lidiando luego de casi 10 años después, Donna se dedicó a contar su historia en facultades de medicina, en las que enseña a los estudiantes lo que pueden a llegar a sufrir sus pacientes, si algo no se hace con la rigurosidad que debe hacerse.

CBC

Aún con todo lo que le ocurrió a Donna, su reacción es realmente admirable. Nunca quiso culpar, ni demandar a nadie. Desde el suceso, se ha dedicado a crear consciencia en médicos y en aspirantes.

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Fuente: UPSOCL

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Written by Mary

Mary

Pensando como siempre en la inmortalidad del cangrejo, surgió una epifanía en la cual soñé un mundo cabalgado por unicornios que sobrevuelan un sin fin de praderas de estrellas y esperanzas.

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