Gracias a esos abuelos que acuden al rescate de los padres que trabajan mucho

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Los abuelos suelen jugar un rol importante en la vida de sus nietos. Los fines de semana, los cumpleaños, alguna que otra tarde, vacaciones, entre otras actividades. En la actualidad, cuando viven cerca y ambos padres trabajan, los abuelos pueden convertirse en una gran ayuda para cuidar de los pequeños.

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Este cuidado-soporte implica que nietos y abuelos pasen muchas horas juntos. De esta manera, el peso que este tipo de abuelos tiene en la educación de sus nietos es mucho mayor que aquellos que los ven de manera esporádica. Si eres uno de ellos o conoces a alguien que lo sea, en este artículo os propongo algunas ideas y actividades que podéis hacer en casa y que están basadas en el método Montessori para que este tiempo compartido resulte más productivo.

“Tocar al niño es tocar el punto más delicado y vital, donde todo puede decidirse y renovarse, donde todo está lleno de vida, donde se hallan encerrados los secretos del alma, por ahí se elabora la educación del hombre del mañana”.

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-María Montessori-

Montessori en casa, ¡más fácil de lo que parece!

Desde fuera puede parecer que este método requiere de muchos conocimientos, y quizá de una reforma entera de la casa. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Con pocos recursos y un poco de voluntad podemos darles a los abuelos un recurso útil para disfrutar más y mejor del tiempo que pasan con sus nietos.

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La tarea de adulto, según María Montessori, es la de acompañar el desarrollo del niño. La base de este acompañamiento es el respeto. Entender que los niños son personas con personalidad propia a las que no se les puede gritar o humillar. Que tienen sus gustos particulares y un carácter que está empezando a coger fuerza. En este contexto van a demandar de los adultos ilusión, entrega y paciencia; esos son precisamente los acompañantes que les gustan.

Montessori utiliza materiales naturales como cristal, cerámica, metal, en platos, vasos y demás instrumentos con los que podamos plantear un juego simulado, del tipo “hacer como si… (preparáramos la comida, cuidáramos de un bebé, hiciéramos la compra, etc.)”. Sin embargo, no es necesario comprar una vajilla nueva, si tenemos utensilios de plástico y nos sentimos más cómodos con que nuestros hijos los manipulen, lo más importante es que sean ellos los que los usen. Por ejemplo, que se sirvan agua, corten y preparen algún alimento.

Un ambiente que les permita cierta autonomía

Uno de los fundamentos del método Montessori tiene que ver con el orden. Que exista ayuda a los niños con su organización interna y facilita que establezcan diferentes asociaciones entre objetos y conceptos. Este orden se puede establecer mediante rutinas que los abuelos también pueden implementar, y que, igual que en casa, se deben respetar lo máximo posible. Piensa que para ellos son una referencia, convierten al mundo en un lugar predecible y seguro y , porque eso genera estabilidad y los peques saben lo que sigue y lo que se espera de ellos.

Los abuelos pueden preparar un rincón de juegos con estanterías o cestas accesibles para el niño, donde todo esté clasificado por categorías y a su alcance, lo que facilita el orden. Pueden poner cestas o cajas con diferentes temáticas de acuerdo a la estación o los gustos del niño. Por ejemplo, objetos relacionados con el verano o las estaciones del año, otra con instrumentos musicales, transportes, animales de la granja, etc.

Una norma importante es la de no hacer montones de cestas o cajas muy altos, impidiendo así que el niño pueda tener una accidente cuando quiera acceder a un objeto. No es necesario que los niños tengan millones de juguetes, pero si los tienen, el método de las cajas o cestas es ideal para ir dosificando, conservando el orden, la novedad y la concentración de los niños.

El método Montessori también recomienda que los colores del mobiliario sean claros o neutros para no desviar su atención y que los juguetes y objetos sean de materiales naturales, con texturas y olores. Estos suelen ser más duraderos y los niños no pierden tan rápido el interés por ellos. En relación con los juguetes es recomendable que sean simples, ya que a mayor simplicidad más suelen estimular su creatividad.

En cuanto al tipo de juguetes, son recomendables aquellos que controlen el error. Controlar el error quiere decir que, si se equivocan, puedan darse cuenta por sí mismos de que hay un error y corregirlo. Rectificar, porque el juguete así se lo pide. Esto genera confianza e independencia y les entrena en una de las mejores formas de aprender, la que tiene que ver con el ensayo y el error.

Autonomía

Fomentar la autonomía tiene que ver con no hacer nada que el niño pueda hacer por sí mismo: vestirse, cargar o hacerse cargo de sus cosas, preparar alimentos, etc. Tampoco está mal que les involucremos en actividades como la de cuidar otro ser vivo o la de ayudar en las labores de la casa.

Posiblemente sea una de los elementos más difíciles del método, pero de las más bonitos y más satisfactorios. Ver la cara de un niño cuando consigue hacer algo por sí solo no tiene precio. “¡Anda, si puedo hacerlo!”

“Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo”

-María Montessori-

Aunque los veamos pequeños, es importante confiar en ellos y respetar sus tiempos y su evolución. En ocasiones no es que el niño no lo sepa hacer solo, sino que quizá tarda un poco más o que quizá no tenemos la paciencia suficiente como para esperar a que lo haga.

Tampoco es lo mismo cuando ya ha adquirido una habilidad que cuando la está aprendiendo. Cuando está adquiriéndola -por ejemplo, ponerse los zapatos- nuestro papel es mostrarle cómo se hace las veces que sea necesario, después dejar que el niño lo intente y ayudarlo si no logra completar la tarea que requiere de esa habilidad. También saber cuándo lo sabe hacer por sí mismo y nos lo pide porque le da pereza o porque quiere atención. Si es eso, lo que podemos hacer motivarle o hacerlo en paralelo, en vez de darle instrucciones prácticas.

“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle”.

-María Montessori-

A continuación, os presentamos una pequeña lista de las actividades que los niños pueden hacer, a partir de que caminan y aumentan su control motriz fino:

  • Vestirse con ayuda y elegir lo que quieran ponerse. Es recomendable que la ropa sea fácil de poner y quitar, lo mismo que los zapatos para que poco a poco el niño vaya perfeccionando la habilidad de vestirse solo. Un ejemplo son las zapatillas con velcro en lugar de cordones o camisetas en lugar de camisas con botones.
  • Preparar alimentos. Con utensilios de acuerdo a su edad, los niños pueden pelar, rallar, cortar, exprimir, chafar, etc., y en las preparaciones más complejas ayudar y colaborar con nosotros, mezclando, agregando ingredientes, etc. También pueden ayudarnos a lavar los cacharros cuando terminemos de cocinar, y por supuesto, a poner la mesa.
  • Ayudar con las labores de la casa. Los niños pueden barrer, fregar, limpiar la mesa, cuidar de las plantas, poner la colada, cuidar de las mascotas, hacer la cama, cambiar el rollo de papel de WC, recoger los juguetes y su habitación, limpiar y guardar la vajilla, entre otras cosas, y a demás, si resaltas lo útiles que son cuando hacen esto conseguirás que les encante.
  • Cuidar de su persona. Lavarse los dientes y peinarse, lavarse las manos y aunque, con nuestra ayuda en un principio, limpiarse después de ir al baño.
  • Alimentarse. Sobre todo para las meriendas, pero en todo momento, podemos tener un cajón donde tengan a la mano alimentos, como cereales, frutos secos, granolas, etc., y que con ayuda de una banqueta acceder al frigorífico para coger zumo, leche, frutas y alguna que otra cosa más. También podemos tener una jarrita con agua y vasos a su alcance para que siempre que tengan sed puedan tomar agua y no dependan tanto de los adultos.
  • Leer y jugar libremente. Teniendo cuentos y juguetes a su alcance, los niños pueden elegir que jugar y cuando hacerlo sin tantas direcciones por nuestra parte ya que esto no fomenta su independencia, si decidimos jugar con ellos, disfrutemos de jugar bajo sus reglas y como ellos nos lo pidan y no al revés.

Por mucho tiempo que abuelos y nietos pasen juntos, es importante no confundir el lugar de cada uno. Sin embargo, no es menos cierto que los abuelos, al tener un peso tan importante en la educación, deben ser más cuidadosos con el respeto de las normas que los abuelos que tienen una implicación más ocasional. Un niño no puede estar todo el día caprichos ni adquirir la percepción de que siempre van a ser satisfechos sus deseos sin demora.

Muchas veces son más importantes el ejemplo, el amor incondicional, el juego y los lazos afectivos que se generan entre nietos y abuelos que las directrices que les podamos pedir que apliquen con nuestros hijos. Aunque espero que con estas ideas este apoyo sea más divertido y fácil.

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”

-Benjamin Franklin-

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Fuente: La Mente es Maravillosa

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