Hay algo que los monarcas de Inglaterra tienen totalmente prohibido. Por favor no se los pidas

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¿Qué harías si por completo accidente te toparas con el Príncipe Harry? ¿O si eres el tipo de persona a la que podrían invitar a una celebración donde por pura casualidad podrían dejarse caer William y Kate (y si es así, ¿puedo ser tu nueva mejor amiga?)? Pues a pesar del famoso protocolo británico, la mayoría de los nobles se toman con buen humor las accidentales fallas de diplomacia, pero hay una sola cosa que no pueden hacer por ningún motivo. Nunca.

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Y no es que no quieran, es que sería tan peligroso que se considera casi ilegal.

Verán, a pesar de que mayormente son figuras simbólicas de un estado y una época antiguas, aún tienen ciertos poderes sobre sus súbditos. Quizá les sorprenda, pero sólo por ejemplo, las policías de Inglaterra y de Gales no responden al gobierno, sino a la Reina. La Reina también puede ordenar que el Parlamento se reúna o acabar con una reunión, debe aprobar las leyes y hasta puede declarar la guerra.

Claro, la última vez que un monarca se metió en la legislación de sus súbditos fue en 1708, pero eso no significa que no conserven sus poderes hasta el día de hoy.

Por eso es que los miembros de la familia real británica no pueden hacer algo tan simple y tan popular como… firmar autógrafos.

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Así es, los miembros de la familia real, en particular aquellos en la línea de sucesión, no pueden firmar autógrafos aunque quieran. Se considera una ruptura obscena de protocolo, además de un riesgo innecesario. Sin mencionar que el poseedor de esta firma quedaría marcado para siempre por la policía como un posible sospechoso de fraude. ¿Valdría la pena todo eso con tal de tener unas líneas marcadas por una mano real?

Pues una mujer británica consideró que sí. Ella y su familia habían sobrevivido una inundación que azotó violentamente la ciudad de Cornwall el 2010, pero lo perdieron todo. Cuando el Príncipe Carlos preguntó en qué podía ayudarlos, ella simplemente le pidió un autógrafo para su hijo pequeño, Tom.

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¡Y el Príncipe aceptó!

En uno de esos actos que han logrado ganarle el cariño del pueblo inglés a pesar de su complicada historia con la Princesa Diana y Camilla Parker-Bowles, el Príncipe Carlos le pidió a sus sorprendidos guardaespaldas que encontraran una hoja de papel en la que firmó “Charles 2010”.

Luego incluso se disculpó porque las letras habían salido tan temblorosas, ya que no acostumbraba escribir estando de pie.

Y una decepción aún más grande se llevarían si les pidieran una selfie. No sólo se considera de mal gusto entre los adultos: el Príncipe Harry las odia. No es de considerando, siendo que en su complicada juventud muchas fotografías tomadas por sus supuestos amigos hicieron su vida tristemente difícil. 

Mientras visitaba el Museo Memorial de Guerra en Australia el 2015 una niña le pidió una selfie y el Príncipe respondió (aunque con mucha amabilidad):

“Oh, no, odio las selfies. Necesitas dejarlas. Sé que eres joven, pero las selfies están muy mal”.

Luego, con la mejor de las disposiciones, ofreció sacarse varias fotos normales con ella.

¿Qué te parece?

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Fuente: UPSOCL

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Written by Mary

Mary

Pensando como siempre en la inmortalidad del cangrejo, surgió una epifanía en la cual soñé un mundo cabalgado por unicornios que sobrevuelan un sin fin de praderas de estrellas y esperanzas.

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