¿Qué podemos aprender del humanismo?

Publicidad


El humanismo es uno de esos conceptos difíciles de encerrar en una sola definición. En principio, es una corriente de pensamiento centrada en el hombre. Sin embargo, ese componente esencial ha tenido diferentes enfoques y énfasis a lo largo de la historia. Por eso, quizás lo más acertado sea hablar de humanismos en plural.

Publicidad

La palabra humanismo se utilizó por primera vez en 1808. Se considera que el pedagogo Friedrich Immanuel Niethammer fue quien la creó. Acuñó el término para referirse a los programas de enseñanza que estaban centrados en el estudio de los clásicos griegos y latinos. Se le ocurrió esa palabra porque en las universidades italianas era frecuente que desde el siglo XVI se llamaran “humanistas” a los profesores que impartían enseñanzas relacionadas con esas culturas.

Un humanismo bien ordenado no comienza por sí mismo, sino que coloca el mundo delante de la vida, la vida delante del hombre, el respeto por los demás delante del amor propio”.

Publicidad

-Claude Lévi Strauss-

Sin embargo, antes de crear la palabra, la tradición humanista ya existía como una forma específica de ver el mundo. Se había instalado desde el siglo XV con el Renacimiento italiano y su afán por salir del oscurantismo en que estaban sumergidas las culturas de Occidente, heredado de la Edad Media. La religión llevaba ya cerca de 10 siglos imponiendo una forma de ver la realidad.

Publicidad

El humanismo: una palabra, muchos significados

Los humanistas surgieron con el Renacimiento, que fue una etapa de transición entre la Edad Media y la Edad Moderna. Lo que los caracterizó fue el hecho de ubicar al hombre como centro de interés, de atención, de estudio y de reflexión. Rompieron con la idea de que todo debía girar alrededor de Dios y de los asuntos teológicos. Por eso encontraron cierta identidad con las culturas griega y romana, que en su momento también habían vuelto sus ojos hacia lo humano.

En el fondo, primeros los humanistas recuperaron el papel del hombre como hacedor de su realidad. Por eso dejaron de asumir que la naturaleza era una expresión de la grandeza de Dios y la convirtieron en un objeto de estudio. También acabaron con la idea de que el destino está escrito por una fuerza superior. Esto alimentó la idea de que los hombres y las sociedades podían movilizarse en busca de cambios.

Actualmente, el significado más básico del término humanismo es el que lo asocia con las disciplinas o ciencias que estudian lo humano. Caben ahí ramas como la antropología, la sociología, la psicología, la filosofía, etc. A estos campos del conocimiento genéricamente se les llama “Ciencias humanas” y son uno de los frutos más visibles del humanismo como corriente de pensamiento.

Sin embargo, lo que verdaderamente se encuadra dentro del pensamiento humanista es toda corriente, ejercicio de pensamiento o acción que se ajuste a estas características básicas:

  • Los humanistas enaltecen el valor de la palabra, tanto en términos de discurso, como de diálogo.
  • Conceden valor a la argumentación como fuente de acuerdos.
  • Desdeñan la pretensión de universalidad. Son sensibles a las particularidades de las personas y las sociedades.
  • Se alimentan de la perspectiva histórica de los hechos y de las evidencias prácticas.
  • Le dan especial importancia a valores humanos como la libertad, la solidaridad y la autodeterminación. El humanismo es también una ética.

A grandes rasgos, esos son los ejes conceptuales de los diferentes tipos de humanismo.

Tipos de humanismo

Como ya se advirtió, el humanismo no es una corriente de pensamiento homogénea. Sus principios básicos han sido adoptados por diferentes escuelas de las ciencias humanas y han nacido en diferentes contextos históricos. Por eso hoy en día hay diferentes tipos de humanismo. Los más visibles son los siguientes.

Humanismo religioso

Corresponde a la adopción de principios humanistas por parte de distintas religiones. En principio, la religión y el humanismo se excluyen o por lo menos se sitúan en dos extremos separados de un continuo, pues en la primera el centro de todo es Dios mientras que en el segundo el ser humano es el eje de la realidad.

Sin embargo, en varios credos cristianos, así como en el islamismo y otras religiones, se han introducido conceptos que dan un margen de acción y libertad al ser humano, independientemente de lo divino. De este modo, han adaptado el humanismo a sus creencias.

Humanismo secular

Es aquel en donde los principios éticos y de vida se inculcan y practican con independencia de la religión. Promueven una moral altruista, una justicia distributiva y el rechazo a la existencia de poderes superiores que gobiernan la vida humana.

Básicamente se ha convertido en una filosofía de vida, más que en una corriente de pensamiento formal. Aún así, existe la Unión Internacional Humanista y Ética (IHEU), una agrupación de organizaciones humanistas, que pretenden ser la voz oficial de este enfoque.

Humanismo marxista

El humanismo marxista rechaza el concepto de individuo como tal. Asume que el ser humano solo es y se realiza en función de un grupo humano. A diferencia de otros humanismos, piensa que los sujetos siempre dependen de las fuerzas sociales e históricas, que son superiores a ellos.

Desde el punto de vista ético, promueve la solidaridad como valor máximo. Indican que el hombre se apropia de su destino de manera colectiva. Los grandes cambios, personales y sociales, son resultado de una acción grupal y no individual.

Humanismo existencialista

En el humanismo existencialista el valor máximo del ser humano es la libertad. Por eso rechaza cualquier forma de totalitarismo, bien sea de tipo intelectual o material. No creen en las causas o ideales absolutos, ni aceptan que alguien se reclame dueño de la verdad.

Los filósofos existencialistas han promovido la idea de que es cada individuo quien debe construir su destino. Para lograrlo, debe resistir a las influencias externas y no permitir que interfieran con su capacidad de autodeterminación. Cada quien construye el significado de su propia vida. Es en esta corriente donde se ubican la mayoría las escuelas psicológicas de corte humanista.

Humanismo empírico

En esta corriente de pensamiento se le otorga más valor a las acciones que a los conceptos. Por eso no pretenden convertirse en una doctrina, sino que más bien destacan las acciones que deben ser aceptadas o rechazadas por los individuos.

En esencia, los humanistas empíricos rechazan toda acción que limite la libertad de pensamiento y de expresión. También condenan cualquier forma de violencia y exaltan todos los derechos de las minorías, que deben ser respetadas en cualquier circunstancia.

Como se aprecia, todas las formas de humanismo destacan la capacidad del hombre para hacerse responsable de su destino. También, de uno u otro modo, promueven la fraternidad y la libertad como los máximos valores humanos. Eso hace de esta corriente de pensamiento un referente valioso para el mundo actual.

 

La entrada ¿Qué podemos aprender del humanismo? aparece primero en La Mente es Maravillosa.

Publicidad



Fuente: La Mente es Maravillosa

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La moderación de comentarios está activada. Su comentario podría tardar cierto tiempo en aparecer.