Su padre no quería tener hijos. La amarró en el sótano a un urinal y arruinó su vida para siempre

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Irene y Clark Wiley eran una pareja particular. Ella estaba totalmente ciega producto de cataratas y un desprendimiento de retina. Él estaba sumido en una fuerte depresión ya que su madre había muerto hace poco, por un ebrio quien la habría atropellado.

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Sin nada más que querer de la vida, por supuesto que su plan como casados no eran tener ningún hijo, pero aún así el destino quiso lo contrario. Primero llegó una pequeña, quien fue abandona en el garaje y murió de frío. Luego otro niño que tuvo problemas al nacer y no llegó a más de un día de vida. Pero finalmente John logró sobrevivir y cinco años más tarde Genie.

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A diferencia de John, a Genie le estaba costando aprender palabras y desarrollarse como cualquier otro niño. Al llevarla al doctor, este les dijo a los Wiley que podría sufrir algún tipo de retardo. Asustado de que le quitaran otra cosa más de su vida, Clark encerró a Genie en el sótano en un urinario cuando solo era un niña.

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Le daba cereales, huevos cocidos o colados. Además tenía prohibido emitir cualquier sonido, si lo hacía le pegaban o su padre la asustaba imitando el sonido de un perro. Nadie la vio hasta los 13 años, cuando un incidente, en 1970, de su madre, le salvó la vida.

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Como era completamente ciega, tenía que recibir asistencia médica algunas veces por semana. Al abrir la puerta para que entraran a una habitación, Irene se equivocó y mostró la cruda realidad en la que tenía a su pequeña.

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El gobierno se enteró y sacó a la niña de inmediato de ese ambiente, llevándola a un hospital y contratando a un equipo de psicólogos especializados para su caso. Lograron de a poco que hablara y se comunicara. No mostraba ningún signo de retardo, solo había sido aislada por tanto tiempo que su aprendizaje era increíblemente menor.

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Sin embargo, al cumplir los 18, cuando estaba logrando recomponer su vida, Genie fue llevada de vuelta donde su madre. Su padre se suicidó apenas fue descubierto, así que la mujer tendría que encargarse de la niña que había vuelto a mostrar signos de dificultad al aprender, caminar y hablar.

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Los miembros médicos que la trataron, nunca más pudieron saber qué le ocurrió a Genie, por pedido de su madre. No pudieron volver a ayudarla ni tampoco ver su progreso. Hasta ahora no se sabe dónde se encuentra o si sigue viva.

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Una historia terrible.

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Fuente: UPSOCL

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Written by Mary

Mary

Pensando como siempre en la inmortalidad del cangrejo, surgió una epifanía en la cual soñé un mundo cabalgado por unicornios que sobrevuelan un sin fin de praderas de estrellas y esperanzas.

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