Tenía 86 esposas y 150 hijos. Muere reconocido predicador que decía que estaba “bendecido por Dios”

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Decían que podía curar sus heridas y que estaba “bendecido por Dios”. Si pensamos en los mitos que rodeaban la figura del predicador musulmán Mohammed Bello Masaba, es un poco menos increíble pensar que tuvo 86 esposas y 150 hijos. El sacerdote, oriundo de Nigeria, murió a medidas de enero de este año y los medios alrededor del mundo recogen detalles de su extraña forma de vida.

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Mohammed vivía en un edificio junto a todas sus esposas e hijos (imagina cuánto gastaban en camas, en lavar la ropa, en comida), área en que no habían mayores conflictos entre los miembros de su familia.

El sacerdote murió a los 93 años producto de un cáncer, y en sus últimas jornadas de vida aprovechó de comunicar a sus seguidores su sensación de tranquilidad.

Uno de sus asistentes personales dijo al Daily Mail que Mohammed “había completado su tarea divina y estaba listo para conocer a su creador”.

El hombre era conocido como “Baba” y conoció a la mayoría de sus esposas cuando fueron a él en búsqueda de ayuda para tratar distintas enfermedades.

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“No las busco, ellas vienen a mí. Considero el hecho de que Dios me pidió que lo haga y me caso con ellas”.

-Mohammed, citado en BBC el 2008-

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Fatimah, hija de Mohammed. CEN.

En el mismo medio hablaron con una de sus esposas, Ganiat Mohammed Bello, quien contó que lo conoció cuando ella estaba en la escuela secundaria y su mamá la llevó a una consulta con Mohammed. Él le propuso matrimonio después de conocerla.

“Dije que no podía casarme con un hombre mayor, pero él dijo que era una orden directa de Dios”.

-Ganiat Mohammed Bello, citada en la BBC-

A pesar de que él se llamaba a sí mismo predicador, las autoridades musulmanas de Nigeria calificaron su asociación como un culto.

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Fuente: UPSOCL

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Written by Mary

Mary

Pensando como siempre en la inmortalidad del cangrejo, surgió una epifanía en la cual soñé un mundo cabalgado por unicornios que sobrevuelan un sin fin de praderas de estrellas y esperanzas.

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